LA LUCHA CONTRA LAS HELADAS
HAY SIEMPRE UNA MANERA de hacerlo mejor; ¡encuéntrela! Esa fue la filosofía que contribuyó a inmortalizar el nombre de Thomas A.Edison. Esa misma filosofía, puesta en práctica por hombres de ingenio, está ayudando hoy al campesino a descubrir nuevos medios para combatir las inclemencias del tiempo que anualmente causan miles de millones de dólares de pérdidas en las cosechas agrícolas.
Desde tiempo inmemorial, el agricultor ha hecho cuanto ha podido por defenderse de las heladas. Durante muchas décadas, tuvo que depender del calor de sucias y humeantes calderas de petróleo, de la combustión de neumáticos de automóviles y, más recientemente, de máquinas de viento montadas en torres, concebidas para mover aire tibio desde la parte superior del huerto hasta las zonas de congelación a nivel del suelo.
La ciencia ha abierto nuevos horizontes. Ahora, gigantescas máquinas despiden aire caliente en grandes cantidades y lo mueven a través de las cosechas, para elevar la temperatura a un nivel inocuo. Mediante el empleo de generadores en tierra y aviones que lanzan yoduro de plata al interior de las nubes, es posible destruir el granizo antes de que éste dañe los frutos. Los helicópteros sacuden el agua de lluvia de la fruta pintona, para que ésta no se agriete al salir el sol.
Las heladas son, posiblemente, uno de los elementos más destructores. Atacan rápidamente grandes zonas en el medio de la noche y su destrucción puede ser total. El granizo puede ser tan dañino como las heladas, pero su acción aniquiladora generalmente es local.
Una de las máquinas más nuevas para combatir las heladas es un calefactor portátil ideado por M.R. Robinson, de San Martín, California. Este aparato se remolca a través de huertos y campos por medio de un Jeep o tractor. Se compone de dos calderas para la combustión de butano y dos ventiladores de cuatro aspas, dispuestos en túneles de 1,20 metros de alto a cada extremo del remolque. Un motor industrial de 75 caballos de fuerza, instalado entre ambos, proporciona la potencia necesaria. Los ventiladores están situados en direcciones opuestas, a fin de distribuir el aire desde los dos costados del remolque, y expulsan 4528 metros cúbicos de aire por minuto, con un contenido de 1.008.000 kilocalorías. Su área de protección abarca una distancia de más de 120 metros.
Cuando la temperatura desciende cerca del punto de congelación, lo que normalmente sucede a las dos de la madrugada, el campesino salta de su lecho, enciende los calentadores, pone en marcha el motor, y conduce la máquina encendedora, este agricultor hace el trabajo de 10 obreros y prende los calentadores que protegen 20 hectáreas de terreno, en sólo 30 minutos.
Sobre el tractor hay instalado un tanque que se llena de dos partes de kerosina y una de gasolina. Mediante aire comprimido, el combustible pasa por una manguera hasta una antorcha que tiene un pico similar al de un soplete de acetileno. En su extremo exterior, tiene una copilla donde la mezcla encendedora se conserva en combustión. Al oprimirse el gatillo de la antorcha, ésta despide un llameante chorro de combustible al interior de la puerta abierta del calentador, encendiendo la mezcla inflamable que se encuentra en la base.
El arte de suprimir el granizo es todavía algo nuevo, por lo que es necesario desarrollar métodos de control. Un buen número de cosecheros de árboles frutales contratan los servicios de expertos en la siembra de nubes, a fin de impedir los daños del granizo en una zona determinada. Una de las firmas que más éxito ha tenido en el desarrollo de tales programas es la Water Resources Development Corporation, de Denver, presidida por el Dr. Irving Krick.
Combaten el Granizo Desde Tierra
Los nubarrones capaces de producir granizo se siembran tanto desde tierra como por medio de aviones, explica el meteorologista Richard Clark, de la oficina de la Water Resources, en Sacramento, California. El granizo se forma en nubes frías, saturadas de humedad, que tienen muy pocas partículas en las cuales dicha humedad puede condensarse. Cuando las condiciones son apropiadas, estas partículas acumulan humedad que se congela convirtiéndose en granizo. Cuanto menor sea el número de partículas mayor será el tamaño de cada grano de agua congelada.
Para impedir la formación de granos de gran tamaño, los modificadores del tiempo introducen millones de diminutas partículas de yoduro de plata en la atmósfera. Cada una atrae gotitas de humedad, las cuales descienden a tierra en forma de nieve o de granizo blando; o si la temperatura cerca de tierra está sobre el punto de congelación, se convierten en lluvia. De esta manera se elimina el daño que puedan sufrir las frutas en los árboles.
El ataque a nivel de tierra procede de generadores capaces de dirigir partículas de yoduro de plata al interior de la atmósfera. Los generadores se disponen en sitios estratégicos, en las zonas vulnerables y alrededor de estas, instalándose los más remotos a distancias hasta de 100 kilómetros, con el fin de atacar las nubes sistemáticamente antes de que éstas lleguen a la zona que ha de protegerse. En California, en las zonas frutales adyacentes a los condados de Sacramento, Placer y El Dorado, se requieren 97 generadores para protegerlas.
Los generadores están a cargo de personas que deben estar siempre presentes, con un teléfono a su disposición. Dichos operarios muy bien pueden ser hacendados, tenderos, dueños de garajes o amas de casa.
Para poner el generador en funcionamiento, el operario introduce en una tolva un diminuto trozo de coque especial, impregnado de yoduro de plata. El coque desciende lentamente al interior de un alto horno, donde se consume a una temperatura de 1360 grados centígrados y libera partículas de yoduro de plata submicróscopicas. Las corrientes de aire elevan éstas al interior de las nubes y dividen la actividad congeladora. Un generador es capaz de liberar hasta treinta mil billones de partículas por minuto.
El Empleo de Grandes Fusibles
Las nubes se siembran de yoduro de plata desde aviones en pleno vuelo, con los cuales se utilizan también generadores. Pero recientemente se ha desarrollado un nuevo sistema que está demostrando ser muy eficaz: consiste en un fusible de 21 pulgadas, impregnado de yoduro de plata y capaz de liberar, por sí solo, el mismo número de partículas que un conjunto de 400 generadores.
Los fusibles se colocan en grupos de 10 en una batería de tubos montada a cada lado del avión. Uno, todos, o cualquier combinación de ellos puede prenderse eléctricamente desde la cabina del aparato. La combustión total de cada fusible dura 20 minutos. Gracias a esto, es posible disponer el grupo de fusibles para llevar a cabo una siembra de casi siete horas de duración.
Pero el control del granizo no consiste simplemente en mirar a las nubes y decidirse a poner los generadores en funcionamiento, declara Richard Clark. Ante todo, es necesario disponer de una información completa de expertos meteorologistas.
Las condiciones del tiempo se observan minuciosamente por medio de informes que llegan a través de máquinas de teletipia, tanto de observatorios locales como nacionales. Una tormenta se sigue desde el primer día que aparece en las gráficas del tiempo, y se estudia a medida que progresa. Gracias a ello, antes de que llegue a la zona que debe protegerse, el meteorologista sabe todo lo que puede saberse de ella: su intensidad, contenido de agua, circulación del aire, cantidad de precipitación que producirá su paso y, finalmente, qué curso habrá de seguir. Y si fuese necesario, los generadores se ponen en funcionamiento.
Grandes Resultados Obtenidos
Los informes de las zonas protegidas en California, Oregon y Washington han demostrado que en los últimos tres años se han salvado de los daños del granizo cosechas por valor de muchos millones de dólares. En dicho período, que se caracterizó por las grandes tormentas en las cuales predominaron las más intensas granizadas fuera de las áreas protegidas, se demostró claramente la efectividad de los actuales métodos defensivos.
Por F. Leland Elam
MECANICA POPULAR 1959
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